Tendencias del Festival Iberoamericano I
24 03 2008Se acaba el festival, se acaba mi ansiedad por no saber a cuál obra invertirle los pocos pesos que aparté para el festival, se acaba el salir a las once de la noche de los teatros como un zombi a buscar un taxi.
Pero como supuestamente este es un blog de tendencias, haré una serie de informes sobre las tendencias del teatro mundial que se pudieron ver estos dias en Bogotá. Empezamos hoy con una muy importante:
1. Circo

Un mundo globalizado necesita un teatro globalizado. Cuando las compañias tiene en su horizonte un público mundial, con diferentes culturas y lenguajes, es lógico que se vuelva a la forma de espectáculo más puro: sin necesidad de palabras y odiosos subtítulos.
Un teatro con el lenguaje universal del cuerpo, apto supuestamente para un público más amplio. Al ver como estuvo la plaza de toros a reventar con Caidos del Cielo, puede entenderse que esta es una buena apuesta para las compañias que puedan montarlo.
En este festival, en sala, se pudieron ver con formato de circo “Nebbia“, “Bajo la luz de las estrellas que ya no son“, “El mono de Saudieu“, “Caidos del cielo” y “Deja Vu“.
No se si podemos incluir también, de formato más pequeño tipo clown, a “La familia Dimitri“, “El gran creador” y “Keskusteluja” (que hace trabajo con objetos). Este es un gran porcentaje de las obras, y no estamos contando los espectáculos de calle.
¿Pros, contras? Como en todo, la clave es equilibrio. Es claro que se va a sacrificar la parte narrativa cuando el foco está en las acrobacias. Sin embargo, hay una conciencia de la necesidad de estructurar el espectáculo dentro de una historia.
Labor que por ejemplo “Nebbia” me parece que logra en buen grado, con su temática de la reminicencia del pueblo natal y el símbolo permanente de la niebla que nos separa de lo presente, de lo tangible y nos conecta a la memoria, a lo sugerido, al sueño.
Por otro lado la historia de “Caidos del Cielo” se queda corta, no hay un climax para el protagonista que quiere volar como los ángeles, se pierde la intensidad y la conexión que logran con el público a mitad de la función.
El problema que se plantea para este tipo de espectáculos es ¿Cómo combinar estos dos elementos (el dramático y el circense)?, ¿Cómo acercar el circo al teatro? Desde hace dos años veiamos esta preocupación con el espectáculo argentino “Villa Villa”, por ejemplo. - Si, lo importante es que vamos a estar volando sobre su cabezas, pero queremos darles algo más-.
Equilibrio. Mientras el festival siga trayendo teatro de sala clásico, basado en la historia, en el actor y en las emociones humanas, está bien que haya un porcentaje significativo de circo. Ojalá llegue el día en que una compañia pueda combinar todo con verdadero éxito. Que nos asombre con sus acrobacias y al mismo tiempo nos transmita una historia conmovedora, unos personajes humanos. ¿Será posible? Espero que sí.









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