P O P U L A C H E R O

Análisis incesante de los discursos populares que nos rodean

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20 razones para legalizar las drogas

con 11 comentarios

Me pregunto si existe una oportunidad crucial en la discusión acerca del papel en la sociedad de las sustancias que alteran la conciencia, una oportunidad que ya se perdió en muchas otras discusiones: Tal vez en esta ocasión también está perdida hace muchos años. Se perdió en la discusión sobre la globalización. Se perdió en la discusión sobre la ecología, el desarrollo sostenible y la responsabilidad corporativa.

La oportunidad de tener una discusión racional, basada en los hechos, que no se haya politizado.
Porque cuando la política, cualquier política, entra en la discusión, necesariamente entra también la mentira de lado y lado. Porque no son sólo los “malos” (léase los gobiernos, las corporaciones y Bill Gates) los que manipulan la información para poder ganar una partida: PETA también lo hace, así como Greenpeace y demás organizaciones.
Así que, asumiendo que no es muy tarde para tener una discusión racional, que no significa desapasionada, acerca de las drogas, presento 20 razones para la legalización (no despenalizacion) de las drogas, basada en la lectura de una revista especial de EL MALPENSANTE de Octubre del año 2000 dedicada exclusivamente al tema.

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Es obvio que entro a la discusión con una postura tomada, una postura por la que siento pasión (¿Por qué no? la pasión, las emociones también hacen parte del proceso de toma de decisiones de los seres humanos) pero en la que no sirvo ningún interés personal o particular: No uso ni he usado lo que tradicionalmente se recoge bajo la etiqueta de drogas y las pocas experiencias que conozco en mi ambiente social han sido todas negativas.

Sin embargo creo lo que creo porque tiene sentido. La posición contraria, la llamada guerra contra las drogas, no lo tiene hasta donde puedo entender. Por eso me parece inaceptable que una de las razones bandera del actual presidente para buscar penalización de la dosis personal sea esta: “es que soy padre de familia” Eso, como ciudadano colombiano para el que él trabaja (si, el presidente es nuestro empleado), me importa muy poco.

Ninguna de estas razones son nuevas o sorprendentes. La verdadera intención del texto es mantener el espíritu de la legalización vivo:

  1. El precio de la droga bajaría de manera drástica. Eso implica muchísimas cosas. Entre ellas, que ya no sería un negocio tan apetecible para las mafias, o que los adictos no tendrían que robar hasta a su madre para conseguirlas.
  2. Con prohibición las drogas son igual de faciles de conseguir, de hecho las dorgas ilegales son más fáciles de conseguir para un adicto que las drogas con prescripción, pero con el elemento añadido de las mafias creadas por la guerra contra las drogas.
  3. La prohibición ha corrompido absolutamente todos los niveles gubernamentales.
  4. Mientras sean ilegales, nadie le garantiza al consumidor la calidad de las drogas (durante la prohibición del alcohol en Estados Unidos se incrementó dramáticamente la cantidad de casos de envenenamiento por alcohol adulterado)
  5. El estigma: Se asume que el consumidor está por fuera de la sociedad y no puede ser un miembro activo de esta.
  6. La prohibición estimula el paso de drogas suaves a drogas fuertes. Los productores se ven impulsados a facilitar el acceso a drogas más adictivas y más faciles de producir y transportar. Es el caso del crack o el bazuco en Colombia.
  7. Por el contrario, la tendencia con las drogas legales es pasar de drogas fuertes a drogas más suaves: Sucede tanto con el tabaco como con el alcohol.
  8. Si no va a ser criminalizado ni estigmatizado, el adicto se acerca con confianza a centros de salud donde le presten ayuda.
  9. Las víctimas inocentes: Si tenemos dos victimas, un niño de un tugurio que recibe un disparo accidental en medio de una guerra de carteles y por el otro lado una persona que decide consumir por si misma, el estado debe darle prioridad a la víctima inocente. Así de sencillo.
  10. Teniendo en cuenta que las principales causas de muerte en el mundo se relaciona directamente con la mala alimentación y el tabaquismo, no existe ninguna razón objetiva para que el gobierno prefiera prohibir las drogas y no las comidas grasosas. Es una decisión arbitraria.
  11. Imaginemos que un grupo de policias persigue y arresta a una persona por posesión de drogas. Más allá de la posesión la persona no ha cometido ningún crimen. Luego la persona debe ser judicializada, lo que implica jueces, abogados, pruebas, etc. Luego es llevado a una carcel donde ocupa un espacio y debe ser cuidado y alimentado. Un montón de recursos desperdiciados en una persona que no la hecho daño a nadie ¿No preferirían que sus impuestos se gastaran en perseguir a asesinos, violadores de menores y estafadores?
  12. Desde el punto de vista estrictamente económico el papel del gobierno en la guerra contra las drogas es proteger a los narcotraficantes. Esto no es una metáfora, es literal. Los protegen eliminando a los competidores débiles (los que se dejan coger) y manteniendo los precios altos. Más allá de cualquier dinero turbio en las campañas, el gobierno trabaja para los narcotraficantes. No para usted.
  13. La prohibición requiere de los ciudadanos de bien que se conviertan en espias, en informantes. La idea es que todos participemos en una cultura de la paranoia y el subterfugio. A propósito, el de los informantes es un lucrativo negocio en Estados Unidos, donde no siempre importa si se atrapó a la persona correcta.
  14. La legalización permitiría someter a las drogas a reglas equivalentes a las que existen para el alcohol y el tabaco. Haciendo las reglas más transparentes para los ciudadanos y más controlables para las autoridades. De hecho, es cierto que el alcohol y el tabaco producen muchas más muertes que las drogas ilegales, pero muchas menos víctimas inocentes. Las drogas serían prohibidas para menores edad, obviamente no se podría conducir bajo los efectos de las drogas, los empleadores podrían discriminar a consumidores y serían un agravante en el caso de cometer un delito bajo los efectos de las drogas.
  15. Las drogas legales pagan impuestos legales.
  16. Ya no es un secreto, afotunadamente, que teniendo en cuenta la cantidad de dinero que se destina, la guerra contra las drogas ha sido un completo fracaso.
  17. Es no es lo peor: Cada descenso marginal en el consumo que se registra periódicamente (sea cierto o no, porque por definición es imposible creer en las cifras) ha tenido detrás un incremento gigantesco de los recursos destinados a la prohibición. Siguiendo el camino que llevamos en este momento, para llegar a un consumo cero, más del total del producto bruto de los paises tendría que dedicarse a esa tarea.
  18. No es cierto que estar a favor de la legalización, es igual a apoyar el uso de las drogas. Pero con la legalización toda la política gubernamental sobre las drogas estaría dirigida a cobrar impuestos, regular y educar.
  19. La prohibición promueve una política de desinformación sobre los verdaderos efectos de las drogas. Bajo la prohibición no se permite hablar de drogas suaves y drogas fuertes. Todas son igual de diabólicas. No se permite hablar de los muchos efectos benéficos que pueden tener ciertas sustancias, a pesar de que en los mismos Estados Unidos se usa de forma medicianl la marihuana. Esta desinformación beneficia el consumo porque los jóvenes frente a la droga no pueden tomar una decisión informada y responsable. La prohibición promueve directamente el consumo.
  20. Por último, el argumento más importante y más subestimado: Está en juego nuestra capacidad de decidir lo que es mejor para nosotros mismos.

¿Qué opinan?

Escrito por populachero

Abril 3, 2009 a 11:20 am

Genocidio de la UP: ¿Cuál es la polémica?

sin comentarios

Por estos días se lanza el libro “Armas y urnas: El genocidio de la UP” (“Walking ghosts” en su versión en inglés, refiriéndose a la forma de vivir de los sobrevivientes del partido) del investigador norteamericano Stephen Dudley, quien ha seguido muy de cerca por más de diez años las barbaridades que se cometen en este, mi lindo país.

Tengo una confesión: No he leído el libro; el otro día casi lo compro pero se salía de mi presupuesto. Algunos dirán que es irresponsable que escriba sobre el libro sin haberlo leído, intentaré probar que no es así.

La zona gris

Por supuesto tratándose de una llaga tan abierta en nuestra pobre colectividad, no se hicieron esperar las reacciones de todos los aludidos, tan desapasionadas, racionales y respetuosas como nos tiene acostumbrados Horacios y Curiacios. Según el mismo autor:

…el asesor presidencial José Obdulio Gaviria utilizó el libro en una entrevista como parte de su argumento en contra de la demanda que los sobrevivientes de la Unión Patriótica tienen frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos.

Por otro lado, ciertos sectores de la izquierda han dicho que el libro justifica el genocidio del partido al responsabilizar a las víctimas por haber participado en esa agrupación política auspiciada por las Farc dentro del contexto de conversaciones de paz con el Gobierno al comienzo de los años 80. (1)

O sea todos felices. En particular los medios difundieron la noticia, irremediablemente, utilizando una de sus palabras favoritas: polémica. Y claro, a los colombianos nos encanta, nos fascina la polémica. Si no, párese toda una tarde en un mercado de las pulgas y le arreglan no sólo el país sino la selección Colombia y el juego de Villegas de paso.

Pero vamos por partes. Porque hay polémicas de polémicas. ¿Qué hay muchos interrogantes? Todos ¿Qué hay muchas cosas por discutir? Bastantes. Este es uno de los episodios más extraños (por no decir nefastos) de nuestra historia reciente, donde más de 3,000 miembros de un partido político son sistemáticamente asesinados. Pero hay cosas que simplemente no son materia de polémica. Para ilustrar de lo que hablo los invito al país mágico de grislandia.

Grislandia

Primero que todo ¿Por qué Grislandia? vuelvo a citar a Dudley en una entrevista para la revista Arcadia:

¿Para qué hacer un libro sobre la tragedia de la Unión Patriótica?
Para ilustrar un aspecto característico del conflicto colombiano: la zona gris. Creo que este conflicto nunca ha sido de malos y buenos, de blancos y negros, sino que se alimenta de mucha gente que ocupa un espacio gris. Gente que vive en la ambigüedad. No son propiamente culpables, pero tampoco son del todo inocentes de esta guerra que ya lleva 50 años. Eso es precisamente lo que vi en la UP, que no era ni buena ni mala, era una mezcla de todo. (2)

Imagine un país donde hay un partido político debidamente establecido. Sólo que existen fuertes sospechas de que esté relacionado con un grupo al margen de la ley. Preocupante. Además empiezan a aparecer muertos los miembros del partido. En ese caso el estado de Grislandia tiene tres opciones:

Investiga y… entonces…
los miembros del partido son malos los procesa legalmente (y les ofrece protección)
Los miembros del partido no son tan malos les ofrece protección
mejor no investiga se hace el güevón mientras los exterminan.

Creo que el mismo Dudley lo explicaría mejor:

¿Quién tuvo la mayor responsabilidad en el exterminio de la UP?
Creo que al Estado le cabe la mayor responsabilidad porque su compromiso era el de proteger a la gente de la UP. Si los estaban matando porque eran “ilegales” lo que tocaba hacer era declararlos ilegales y procesarlos. No se hizo ni lo uno ni lo otro. El camino que se tomó es el de permitir que un aparato narcoparamilitar los aplastara. Por eso pongo el mayor peso de la responsabilidad en el Estado. (2)

En otra entrevista a Juan Diego Restrepo de la revista Semana, Dudley aclara mejor los diferentes papeles que jugaron todas las partes involucradas:

¿Esa manera de involucrar a las Farc no podría entenderse como una forma de reducir la responsabilidad del Estado en el genocidio de la UP?
“No estoy justificando lo que ha hecho el Estado; incluso, en varios apartes del libro hablo sobre los nexos del Estado, la Policía, el Ejército y el DAS con aquellos que mataron a la mayoría de las personas de la UP. Entonces, no sé cómo es que estoy absolviendo al Estado. Con un estudio muy cuidadoso, muestro claramente que sí había un nexo muy fuerte entre sectores del Estado y los que matan a la gente de la UP”.

¿Por eso usted insiste en que hubo un compromiso del Estado en exterminar la UP?
“Hubo un gran compromiso por parte del Estado. La gran muestra, para mí es que no ataca a los paramilitares en los años 1986, 1987, incluso en 1988. No empieza a atacarlos sino hasta después de la muerte del candidato presidencia Luis Carlos Galán y la matanza de La Rochela, donde murieron 18 investigadores judiciales”. (3)

Lo chistoso es que cada uno ve lo que quiere ver.

¿Cuál polémica?

Ya salió gente a decir que la posición de Dudley es sesgada ¿y si así fuera? Esto no es cuestionable. O que la situación tiene muchos matices. No los tiene, no sobre esto. No hay que confundir complejo con polémico.

La ley de los promedios

¿Y la responsabilidad de las Farc? ¿Y de los autores materiales que seguramente fueron grupos ilegales de autodefensas?  Como indica este aparte del libro la responsabilidad de las Farc es enorme: La UP sirvió (con cifras demostrables) para extender el campo de influencia de las Farc y parece que poco importaba más que como una estrategia de guerra:

(…)Más desalentador aún era el hecho de que el resultado tendría consecuencias a muy largo plazo y le resultaría igualmente útil a las Farc y a Jacobo Arenas. Una UP muerta sería la prueba de que la única forma de cambiar a Colombia era a través de la insurrección armada, posición que Arenas había sostenido veladamente durante años. Era el elemento final y el más perturbador del plan maestro de Arenas, que había culminado en 1982 con la creación del Ejército del Pueblo por parte de las Farc. Como dijo Álvaro Salazar: “Jacobo nunca quiso que el partido fuera más que la apertura de un espacio político para el movimiento militar. Éramos el batallón de sacrificio de tal manera que pudieran justificar su guerra. Casi toda guerra necesita su chivo expiatorio, Jacobo lo sabía, nosotros lo sabíamos… Éramos los desechables”. (4)

Todo eso es cierto pero no es de lo que trata este humilde post. Es muy fácil caer en discusiones casi matemáticas que nos alejan de la responsabilidad de observar un fenómeno irresoluble en unos pocos componentes. Decimos las farc tiene tanto por ciento de la culpa y el gobierno este otro, entonces es más culpa de las Farc. Es lo mismo que hacemos con Uribe o con Chavez. O más tristemente lo que hace la gran mayoría de los colombianos con los paramilitares: “Hicieron 3 puntos de mal, pero 5 puntos de bien entonces son buenos”. Llega un momento que un colombiano ya no le queda forma de tomar partido, más que por unos valores abstractos fundamentales.

¿Conclusión?

Los colombianos nos enfrentamos a una situación muy paradójica: Como es tan difícil negar la zona gris en la que no se pueden determinar buenos y malos, hacemos precisamente eso: Creamos un mundo con héroes como en El señor de los anillos o Superman. Mundo ilusorio que si cabe admitir, parece que se está erosionando. Los dejo con otro aparte de una entrevista:

Por último, el país aún tiene muchas preguntas sobre el genocidio de la UP. ¿Usted cree que a través de su texto quedan resueltas?
Las preguntas que quedan respondidas son sencillas. Hay una generación entera que no sabe que la UP era una iniciativa de las Farc; que no sabe el origen de los paramilitares, de la misma guerrilla y de la idea de autodefensa. Esas respuestas poco a poco contextualizan el conflicto colombiano. Aunque la idea es poner todas las cosas en la mesa para que la gente diga “esto es muy complejo” y concluya que para resolverlo se requiere un esfuerzo. Debo insistir que escribí el libro para que haya debate, pero un debate serio, no un debate infantil como el que estoy viendo por estos días en el país”. (4)

Fuentes (las citas no respetan estándar alguno)

(1) Debate infantil y decepcionante – Stephen Dudley

(2) La solución final – José Monsalve

(3) Lea apartes del libro ‘Armas y Urnas’

(4) ¿Quién ganó con el exterminio de la UP? – Juan Diego Restrepo E.

Otras páginas:

El doloroso pasado – Juan David Correa Ulloa

“La historia de un genocidio”

Blanco y negro sobre el exterminio de la UP

Blog Colombia a distancia

Escrito por populachero

Septiembre 17, 2008 a 11:21 pm

Escrito en colombia, opinión, politica, reflexion

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