P O P U L A C H E R O

Análisis incesante de los discursos populares que nos rodean

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2 falacias para el Miércoles

con 5 comentarios

Quiero comentar dos falacias de origen muy diferente que me están dando vueltas en la cabeza:

1. La autopista de la información

Creo que todavía algunos medios masivos utilizan este viejo eufemismo para referirse a Internet. Así no se use explícitamente, el término quedó implícito en toda discusión superficial sobre Internet, en especial una discusión con las personas que pretenden advertirnos de los enormes peligros para la civilización de los nuevos medios electrónicos. La gente de la que hablaba en un post anterior “buscando la calentura entre las sábanas“.

El problema de conceptualizar a Internet como una “superautopista de la información” es que es muy limitado. No me voy a detener en la parte de “autopista”, pero cualquier persona que haya usado Internet para algo más que recibir correos de la oficina, entenderá que aunque sí, viaja mucha información por la red, hay un segundo nivel que es mucho más importante: Las miles de relaciones humanas que se vehiculan junto con la información.

Relaciones que no son información en la manera en que una receta de cocina o la definición de ornitorrinco en Wikipedia lo es. Son intangibles, fluidas, en principio privadas o por lo menos selectivas. Son contingentes, son subjetivas y emocionales. No se puede tener una discusión seria sobre Internet quedándose en el nivel de la información. Internet no es una gran enciclopedia.

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Esta reflexión me llega a partir de un libro que ya se consigue en nuestro medio, “Googleame, la segunda misión de los Estados Unidos“, que aún no he leido, pero en el que comparan a Google con Bush en algunas partes, y con un dios tirano en otras; y en donde su autora no es capaz de ver otras formas de interacción en la red más allá de google.

2. La manzanas podridas

¿Hasta qué punto una institución puede esgrimir el argumento de que son “sólo unas manzanas podridas”, ante las irregularidades internas? Creo que esta es una pregunta que no se ha estudiado lo suficiente y que cada vez tiene más relevancia.

Esperaba que después de la ola de escándalos a nivel internacional de pederastia dentro de la iglesia católica, algunos filósofos del primer mundo hubieran atacado el problema.

bruja

Ahora nos dicen aquí que los “falsos positivos” ( Que son realmente aberrantes asesinatos arbitrarios) son cuestión de hacer unos pequeños ajustes internos dentro del ejercito y ya todo vuelve a la normalidad.

Pero cuando los casos investigados de asesinatos de civiles fuera de combate por parte de uniformados saltan de 122 en el 2006 a 1,015 en el 2008, uno se pregunta cuánto más es sostenible la teoría de las manzanas podridas. ¿Si se asesinan 2,000 para el 2009 ya podemos descartarla?

Otra falacia o más bien parcialidad que se maneja en los medios sobre este escándalo, es que todo se explica por el ofrecimiento de recompensas y estímulos, que distorsionó el proceso. ¿Y en esa ecuación dónde entra la básica decencia humana de los militares que hubieran podido escoger NO asesinar civilies inocentes, cuotas o no cuotas? Esta es la parte que más me preocupa, no los vericuetos legislativos del cuento.

Escrito por populachero

Noviembre 5, 2008 a 9:51 am

Genocidio de la UP: ¿Cuál es la polémica?

sin comentarios

Por estos días se lanza el libro “Armas y urnas: El genocidio de la UP” (“Walking ghosts” en su versión en inglés, refiriéndose a la forma de vivir de los sobrevivientes del partido) del investigador norteamericano Stephen Dudley, quien ha seguido muy de cerca por más de diez años las barbaridades que se cometen en este, mi lindo país.

Tengo una confesión: No he leído el libro; el otro día casi lo compro pero se salía de mi presupuesto. Algunos dirán que es irresponsable que escriba sobre el libro sin haberlo leído, intentaré probar que no es así.

La zona gris

Por supuesto tratándose de una llaga tan abierta en nuestra pobre colectividad, no se hicieron esperar las reacciones de todos los aludidos, tan desapasionadas, racionales y respetuosas como nos tiene acostumbrados Horacios y Curiacios. Según el mismo autor:

…el asesor presidencial José Obdulio Gaviria utilizó el libro en una entrevista como parte de su argumento en contra de la demanda que los sobrevivientes de la Unión Patriótica tienen frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos.

Por otro lado, ciertos sectores de la izquierda han dicho que el libro justifica el genocidio del partido al responsabilizar a las víctimas por haber participado en esa agrupación política auspiciada por las Farc dentro del contexto de conversaciones de paz con el Gobierno al comienzo de los años 80. (1)

O sea todos felices. En particular los medios difundieron la noticia, irremediablemente, utilizando una de sus palabras favoritas: polémica. Y claro, a los colombianos nos encanta, nos fascina la polémica. Si no, párese toda una tarde en un mercado de las pulgas y le arreglan no sólo el país sino la selección Colombia y el juego de Villegas de paso.

Pero vamos por partes. Porque hay polémicas de polémicas. ¿Qué hay muchos interrogantes? Todos ¿Qué hay muchas cosas por discutir? Bastantes. Este es uno de los episodios más extraños (por no decir nefastos) de nuestra historia reciente, donde más de 3,000 miembros de un partido político son sistemáticamente asesinados. Pero hay cosas que simplemente no son materia de polémica. Para ilustrar de lo que hablo los invito al país mágico de grislandia.

Grislandia

Primero que todo ¿Por qué Grislandia? vuelvo a citar a Dudley en una entrevista para la revista Arcadia:

¿Para qué hacer un libro sobre la tragedia de la Unión Patriótica?
Para ilustrar un aspecto característico del conflicto colombiano: la zona gris. Creo que este conflicto nunca ha sido de malos y buenos, de blancos y negros, sino que se alimenta de mucha gente que ocupa un espacio gris. Gente que vive en la ambigüedad. No son propiamente culpables, pero tampoco son del todo inocentes de esta guerra que ya lleva 50 años. Eso es precisamente lo que vi en la UP, que no era ni buena ni mala, era una mezcla de todo. (2)

Imagine un país donde hay un partido político debidamente establecido. Sólo que existen fuertes sospechas de que esté relacionado con un grupo al margen de la ley. Preocupante. Además empiezan a aparecer muertos los miembros del partido. En ese caso el estado de Grislandia tiene tres opciones:

Investiga y… entonces…
los miembros del partido son malos los procesa legalmente (y les ofrece protección)
Los miembros del partido no son tan malos les ofrece protección
mejor no investiga se hace el güevón mientras los exterminan.

Creo que el mismo Dudley lo explicaría mejor:

¿Quién tuvo la mayor responsabilidad en el exterminio de la UP?
Creo que al Estado le cabe la mayor responsabilidad porque su compromiso era el de proteger a la gente de la UP. Si los estaban matando porque eran “ilegales” lo que tocaba hacer era declararlos ilegales y procesarlos. No se hizo ni lo uno ni lo otro. El camino que se tomó es el de permitir que un aparato narcoparamilitar los aplastara. Por eso pongo el mayor peso de la responsabilidad en el Estado. (2)

En otra entrevista a Juan Diego Restrepo de la revista Semana, Dudley aclara mejor los diferentes papeles que jugaron todas las partes involucradas:

¿Esa manera de involucrar a las Farc no podría entenderse como una forma de reducir la responsabilidad del Estado en el genocidio de la UP?
“No estoy justificando lo que ha hecho el Estado; incluso, en varios apartes del libro hablo sobre los nexos del Estado, la Policía, el Ejército y el DAS con aquellos que mataron a la mayoría de las personas de la UP. Entonces, no sé cómo es que estoy absolviendo al Estado. Con un estudio muy cuidadoso, muestro claramente que sí había un nexo muy fuerte entre sectores del Estado y los que matan a la gente de la UP”.

¿Por eso usted insiste en que hubo un compromiso del Estado en exterminar la UP?
“Hubo un gran compromiso por parte del Estado. La gran muestra, para mí es que no ataca a los paramilitares en los años 1986, 1987, incluso en 1988. No empieza a atacarlos sino hasta después de la muerte del candidato presidencia Luis Carlos Galán y la matanza de La Rochela, donde murieron 18 investigadores judiciales”. (3)

Lo chistoso es que cada uno ve lo que quiere ver.

¿Cuál polémica?

Ya salió gente a decir que la posición de Dudley es sesgada ¿y si así fuera? Esto no es cuestionable. O que la situación tiene muchos matices. No los tiene, no sobre esto. No hay que confundir complejo con polémico.

La ley de los promedios

¿Y la responsabilidad de las Farc? ¿Y de los autores materiales que seguramente fueron grupos ilegales de autodefensas?  Como indica este aparte del libro la responsabilidad de las Farc es enorme: La UP sirvió (con cifras demostrables) para extender el campo de influencia de las Farc y parece que poco importaba más que como una estrategia de guerra:

(…)Más desalentador aún era el hecho de que el resultado tendría consecuencias a muy largo plazo y le resultaría igualmente útil a las Farc y a Jacobo Arenas. Una UP muerta sería la prueba de que la única forma de cambiar a Colombia era a través de la insurrección armada, posición que Arenas había sostenido veladamente durante años. Era el elemento final y el más perturbador del plan maestro de Arenas, que había culminado en 1982 con la creación del Ejército del Pueblo por parte de las Farc. Como dijo Álvaro Salazar: “Jacobo nunca quiso que el partido fuera más que la apertura de un espacio político para el movimiento militar. Éramos el batallón de sacrificio de tal manera que pudieran justificar su guerra. Casi toda guerra necesita su chivo expiatorio, Jacobo lo sabía, nosotros lo sabíamos… Éramos los desechables”. (4)

Todo eso es cierto pero no es de lo que trata este humilde post. Es muy fácil caer en discusiones casi matemáticas que nos alejan de la responsabilidad de observar un fenómeno irresoluble en unos pocos componentes. Decimos las farc tiene tanto por ciento de la culpa y el gobierno este otro, entonces es más culpa de las Farc. Es lo mismo que hacemos con Uribe o con Chavez. O más tristemente lo que hace la gran mayoría de los colombianos con los paramilitares: “Hicieron 3 puntos de mal, pero 5 puntos de bien entonces son buenos”. Llega un momento que un colombiano ya no le queda forma de tomar partido, más que por unos valores abstractos fundamentales.

¿Conclusión?

Los colombianos nos enfrentamos a una situación muy paradójica: Como es tan difícil negar la zona gris en la que no se pueden determinar buenos y malos, hacemos precisamente eso: Creamos un mundo con héroes como en El señor de los anillos o Superman. Mundo ilusorio que si cabe admitir, parece que se está erosionando. Los dejo con otro aparte de una entrevista:

Por último, el país aún tiene muchas preguntas sobre el genocidio de la UP. ¿Usted cree que a través de su texto quedan resueltas?
Las preguntas que quedan respondidas son sencillas. Hay una generación entera que no sabe que la UP era una iniciativa de las Farc; que no sabe el origen de los paramilitares, de la misma guerrilla y de la idea de autodefensa. Esas respuestas poco a poco contextualizan el conflicto colombiano. Aunque la idea es poner todas las cosas en la mesa para que la gente diga “esto es muy complejo” y concluya que para resolverlo se requiere un esfuerzo. Debo insistir que escribí el libro para que haya debate, pero un debate serio, no un debate infantil como el que estoy viendo por estos días en el país”. (4)

Fuentes (las citas no respetan estándar alguno)

(1) Debate infantil y decepcionante – Stephen Dudley

(2) La solución final – José Monsalve

(3) Lea apartes del libro ‘Armas y Urnas’

(4) ¿Quién ganó con el exterminio de la UP? – Juan Diego Restrepo E.

Otras páginas:

El doloroso pasado – Juan David Correa Ulloa

“La historia de un genocidio”

Blanco y negro sobre el exterminio de la UP

Blog Colombia a distancia

Escrito por populachero

Septiembre 17, 2008 a 11:21 pm

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