P O P U L A C H E R O

Análisis incesante de los discursos populares que nos rodean

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El ridículo del Siglo XXI

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Muchos ya habrán visto este vídeo de un pobre tipo en las noticias de City TV

Lo que en otras épocas sería un corto segmento en el especial del canal para 28 de Diciembre, ahora quedó inmortalizado en la historia reciente de la estupidez humana. ¿Cómo puede seguir con su vida normal la víctima de un oso de este tamaño en la era de los medios sociales?
Parece que ya no pasa un día sin que la ridiculez del mundo de ladrillo contamine la red social y se multiplique -como la metáfora en uso misma lo indica- con la velocidad de un virus. No habíamos terminado de burlarnos de la candidata a señorita Panamá cuando aparece tamaño papayazo de entretención para las horas muertas en la oficina. Pero volveremos a la señorita Panamá en un momento.
Lo que me he estado preguntando desde hace un tiempo es -sobre todo desde que entré en contacto con esa maravilla de la modernidad llamada Fail Blog- ¿Hay alguien que está estudiando seriamente las implicaciones que tiene este material en el significado colectivo que le damos al ridículo?
La primera vez que vi el Fail Blog fue hipnotizante. Una especie de gran fresco de la estupidez humana. En algún momento surge una intuición en la parte más recóndita del cerebro: Nadie está exento. Reconocerse en la estupidez del otro puede que sea la clave para hacernos más humanos.
¿Estaremos todos a una borrachera de distancia de la fama instantánea? Una fama paradójica porque parece que entre más difundida es, también resulta más efímera: Ya viene en la cola el siguiente gran patinazo de otro ser humano, que hasta ese momento gozaba tranquilo y confiado de su anonimato. (micro)Fama, atención y ridículo son algunas de las grandes preocupaciones de la era digital.
Alguien decía que la nueva moneda de esta nueva era es la atención. Al punto en que pasamos por esta evolución: Antes las compañías nos cobraban por darnos su atención, ahora gastan millones para crear distracciones gratis para nosotros, para captar nuestra atención, y se llega inclusive al caso de que nos paguen por nuestra atención (¿No eramos nosotros los consumidores los que pagábamos hace un tiempo a las empresas?)
Volviendo al ridículo creo en la necesaria aparición de nuevas interacciones y mitologías alrededor de nuestra alarmante capacidad de quedar como un zapato ante un público de millones. Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. Tiene que ser así, porque una vez bajamos de los árboles para subirnos a los edificios, el miedo al ridículo reemplazo al sano y natural miedo a la muerte como el más importante en nuestra sociedad.
Recuerdo un chiste de Jerry Seinfeld en uno de sus monólogos, en que cita una estadística según la cual para los norteamericanos el mayor miedo era el miedo a hablar en público. El miedo a la muerte era el segundo. Lo que significaba que para la mayoría, si tuvieran que asistir a un funeral, preferirían estar en el ataud que leyendo el panegírico. ¿Y por qué tener miedo miedo a hablar en público si no se relaciona a un miedo más profundo, a que nuestro ego, el centro de nuestra identidad, quede por el piso? Pero es que ahora el ridículo por fin salió del conveniente closet de la anécdota familiar.
Claro que siempre tenemos la posibilidad de la candidata a señorita Panamá, quien convirtió su dolorosa interjección en una oportunidad de negocios, vendiendo camisetas con las frases de Confucio (¿Cómo nadie ha sacado una línea de camisetas con frases de reinados?) El ridículo como vitrina, en una época en que la atención es más escasa que un sacerdote sin sobrina.
Hay otra posibilidad y es que el ridículo se vuelva simplemente parte del voraz ruido informático de fondo que está consumiendo nuestras vidas, algo que ya ni valga la pena comentar en la oficina al otro día.

Escrito por populachero

junio 1, 2009 a 8:14 am

Cómo desaprovechar twitter al máximo

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Notas sueltas sobre twitter

FICCIÓN DE 140 CARACTERES

RECUERDO QUE mis comienzos en twitter coincidieron con el lanzamiento de un provocativo concurso de ficción (ciencia ficción (sic) para ser exactos) en 140 caracteres o menos, organizado por http://twitter.com/scifitwit. Participé con gusto y disfrute leyendo el trabajo de los demás twitters. Aquí hay unos ejemplos del material enviado:

joseluiszarate CÓMO ACABÓ LA HUMANIDAD. El DNA tenía fecha de caducidad.

joseluiszarate CÓMO ACABÓ LA HUMANIDAD. El cubito de antimateria cayó sobre la mesa.

joseluiszarate CÓMO ACABÓ LA HUMANIDAD. Apareció en el horizonte la palabra FIN, y empezaron los créditos.

joseluiszarate CÓMO ACABÓ LA HUMANIDAD. Cuando murió, ese solipsista demostró estar en lo correcto.

joseluiszarate La invasión de los Intangibles fue un éxito, pero nadie se enteró.

jorgitomacumba Al extinguirse la última mujer, la humanidad se fue apagando en una completa barbarie de paz y armonía…

jmvela a 9800 millones de kilómetros de Ponferrada, pensaba que nadie había llegado más lejos, hasta que vio una lata vacía de cocacola

jmvela menudo varapalo al orgullo humano cuando, tras descifrar el primer mensaje extraterrestre, vieron que se dirigía a los delfines

TazadeForges El hombre creó al robot. El robot, al Hiperordenador. Éste soñó, por error, a Dios. Y Dios creó al hombre.

TazadeForges Cuando su tostadora murió, DA-42 fue el primer robot en llorar. Los técnicos jamás dieron con explicación alguna. El amor es así.

Me atrevo a decir que esta era todavía la fase de los early adopters, y llegué a pensar que cosas como estas iban a ser de todos los días, y aunque no fue así, la experiencia diaria de twitter ha sido una de descubrimiento de más y más posibilidades, por lo menos hasta hace un tiempo.

Luego de esta introducción, la pregunta con la que quiero empezar el post es esta: ¿Fue el concurso de ciencia ficción un uso correcto de twitter? ¿Se ajustaría a las gramáticas de twitter que están empezando a aparecer? ¿Fue este concurso productivo?

PERO SI TWITTER ES LA MEJOR FORMA DE PERDER EL TIEMPO…

De acuerdo, no para todos. No para la mayoría que está llegando “a ver cual es la oevonada”, lo que justificaría la aparición de no una, ni dos sino 50,000 guías sobre cómo usar twitter -al día, sin exagerar- en las que se aconsejan perogrulladas equivalentes a:

  • No insultes a la gente (Que equivaldría, en el mundo real a “no insultes a la gente”)
  • No seas aburrido (Que equivaldría, en el mundo real a “no seas aburrido”)
  • Respete para que lo respeten (Que es el equivalente a la frase de la pelada que se sube por detrás a vender dulces al bus y la amenazan con una cruceta, “Respete para que lo respeten”)
  • Se honesto y no hagas nada en twitter que podría llegar a costarte tu trabajo.

En poca palabras haz el bien y no el mal.

Aunque admito, que no siempre los items de la inevitable lista (¿Es que ya no hay otra forma de presentar la información en Internet?) son insoportablemente obvios, y a veces hasta se da algún consejo clave para empezar en twitter.

Tales guías serían muy divertidas si no fuera porque en el fondo hablan de un discurso oficial sobre lo que twitter debe y no debe ser. Sobre lo políticamente correcto. Y aunque no es el fin del mundo, si es una práctica que va en contra de la esencia misma del éxito de los medios sociales: el permiso para que el usuario se apropie de ellos.

Mi llamado es a apropiarse de twitter, y usarlo incorrectamente. Sólo para ver qué pasa, para encontrar sus aristas, sus límites. sus posibilidades.

No propongo oponer al uso hipercorregido de twitter un uso irreverente o reaccionario, al contrario: Oponer un uso propositivo de twitter, en el que alguien va a tener que tomar riesgos -Como el del concurso de ciencia ficción, que bien pudo haber sido un fracaso, pero un fracaso virtual sin víctimas que lamentar- (Por supuesto para no caer en la tentación de pedirle peras al olmo, el uso propositivo definitivamente no es para las cuentas corporativas). Alguien lo está haciendo en este momento. De hecho es la norma, no la excepción.

En este post corro el riesgo de caer en la paradoja de proponer un uso correcto de twitter al proponer un uso incorrecto. Por supuesto la realidad es mucho más simple: La realidad es que ambos tiene cabida, y muchos otros que a nadie se le han ocurrido hasta ahora. Sólo quería presentar este post como una especie de liminares a un anti-guía de twitter. Una forma de equilibrar los discursos.

“Pero si dice que las guías también tiene cabida, ¿Entonces qué es tanto de lo que se queja?” No sé, desde mi experiencia personal las guías totalizantes destruyen el placer de ir descubriendo las cosas por uno mismo. De equivocarse. Entiendo que mucha gente no tenga tiempo y necesita resultados ahora: Ese es el tipo de personas que no quiero “amistar” en twitter. (¿Ya mencioné que para mí es una inmensa pérdida de tiempo?)

Por otro lado me motiva otra idea que me está dando vueltas en la cabeza y que me gustaría discutir: ¿Existe un discurso oficial de Internet? Todas las nuevas formas de interacción humana en Internet recogidas bajo la denominación de origen 2.0, han dado cabida a una explosión de representatividad para diferentes formas de ver la vida. Pero también han permitido el afloramiento de una innegable inteligencia colectiva (¿o varias?).  Y la inteligencia, lo vivimos en carne propia, puede ser sesgada.

Quiero decir, ¿Existirán formas Flickr, Digg, Twitter de ver la vida? Es lógico que diferentes herramientas con diferentes características atraigan a personas con diferentes idiosincracias. También es lógico que diferentes formas de agregación social de contenidos beneficien ciertos discursos sobre otros. ¿O no hay tal y, por ejemplo en Flickr, todas las voces encuentran la forma de abrirse paso?

Todo se resume en una pregunta mucho más abstracta ¿Está Internet cerca de volverse un mapa del mundo, o desde el punto de vista global estamos en la etapa de los early adopters? ¿Lo está twitter o tiene sentido de hablar de una forma correcta de apropiarse de él?

Creo que como en muchos de los productos modernos que tienen éxito, twitter es un cúmulo de detalles que logran el salto de “gustar” a “fascinar”. Y uno de los detalles más sutiles es la preservación de la pregunta original ¿Qué estas haciendo?

Porque es un símbolo de la ética del permiso sobre la que están construido los proyectos de medios sociales exitosos. Flickr nunca le dijo a sus usuarios qué tipo de imágenes debían compartir. Facebook nunca le dijo a sus usuarios qué tipo de grupos debían crear y todos hemos visto los resultados: Grupos que van desde una banalidad que creiamos imposible hasta lo que de hecho, tiene una posibilidad de hacer una diferencia en el mundo.

¿Qué estas haciendo? Es una etapa que superamos porque teníamos permiso. ¿Que etapa vamos a superar, qué norma vamos a cuestionar mañana?

La gramática de twitter, busca crear su ciudadano modelo.Tomemos como ejemplo uno de los mitos del buen uso de twitter: el del equilibrio necesario entre seguidores (las personas que ven mis actualizaciones) y seguidos (las personas de las que veo actualizaciones) Se supone que si me tomo el trabajo de seguir a alguien y esta persona no me sigue, es una especie de grave ofensa y debería negarle el saludo. Así que lo saludable es tener un número igual de seguidores que de seguidos, o mejor aún: tener muchos más seguidores que seguidos, porque eso significa que estoy en el camino de convertirme en un gurú.

Yo por mi parte tengo mucho más seguidos que seguidores y esa es la forma particular en que uso twitter. No me importa que @guykawasaky o @zaibatsu no me sigan, para mi sólo son fuentes de (muy buena) información. Para que me van a seguir si yo no tengo nada del otro mundo que decir, y además escribo exclusivamente en español ¿Los pobres van a tener que aprender español para no dañar el sagrado equilibrio de twitter? De hecho aunque sigo a 218 personas que no me siguen (una cantidad) tengo 317 “amigos” es decir personas que me siguen y que los sigo (A propósito, el nuevo significado 2.0 de amigo da para otro post). ¿Qué significa? Absolutamente nada. No son 317 amigos en el sentido que puedo pedirles $10,000 a cada uno para cuadrarme lo del mercado. De hecho, de acuerdo al número de Dunbar (la cantidad de individuos con los que una persona puede mantener una relación estable, aproximadamente 150) ya me pasé por más del doble. Pero así es twitter confuso, desordenado, construible cada día.

Las guías se justifican en la medida en que el miedo (inexplicable) a que twitter no llegue a ser tan grande como Facebook motiva a que sus usuarios salgan a venderlo, por decirlo de alguna forma. Pero es que ¿Para un lego el concepto de twitter es tan confuso?

Lo que resulta paradójico es que uno de los atractivos de twitter que los early adopters quieren salir a vender, es la variedad de usos que le han encontrado. La pregunta original What are you doing? Sólo sirve como una pieza de nostalgia que marca la evolución incesante de la herramienta. Pero precisamente estos early adopters, que encuentran nuevos sentidos de twitter cada día, quieren formalizarlos en unas instrucciones de uso, en una gramática de twitter

(Aquí va otra de mis digresiones… Este rasgo característico del ser humano, su obsesión con los procesos terminados, es el mismo que lo lleva a creer a rajatabla en la teoría de la evolución y simultáneamente considerar al ser humano no una transición sino un punto de llegada…que el resto de la naturaleza sea la que evolucione).

Pronto volveré sobre el tema, con ideas más organizadas en la cabeza.

P.D: ¿Cómo se relacionará la necesidad de delimitar a twitter con la necesidad de definir las condiciones para que algún día fracase y podamos burlarnos?

Escrito por populachero

marzo 25, 2009 a 12:24 pm

Escrito en comunicacion, cultura pop, internet, vida digital

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